Recortando el Crucigrama
4 mayo, 2018 | por Javier Orozco

Muchos son los motivos que me llevan a hacer el escrito de hoy. Una razón es porque lo tenía entre los seguimientos de las Doce Selecciones a la que vamos a estar regresando continuamente; otra es porque más de alguna vez se me ha preguntado por el origen de la marca y alguna más es por el interés que noto que existe por saber más de Aguascalientes y Zacatecas como regiones vinícolas.

 

Pues sí, les cuento. Fue un proyecto que se me ocurrió un poco después de presentar al mercado OM, la primera marca propia del grupo, y como desde muy temprana edad me llamaba mucho la atención el crucigrama que llegaba al hogar paterno como parte del periódico El Informador, pensé que podía ser una estética agradable para una etiqueta de vino así que me di a la tarea de registrarla y sacar adelante el proyecto. En ese tiempo busqué a Hugo D’Acosta, uno de los principales pilares de la enología de nuestro país, para ofrecerle la parte de la producción que en su momento pensé que sería en Ensenada y para mi sorpresa me presentó la contrapropuesta de hacerlo en Aguascalientes, en Viñedos Santa Elena en donde en su momento él era socio.

 

Crucigrama. En una de las catas de nuestro Wine Club.

 

Nos presentó una oferta imposible de rechazar: se trataba de un vino hecho con un 70% malbec de la región, sin nada de barrica, con una gran relación precio-calidad y así fue como apareció en el mercado, como selección mensual de nuestro club en septiembre del 2009. Desde aquel entonces tuvo una aceptación que nunca hubiera esperado, que continúa hasta el día de hoy, casi 10 años después, convirtiéndose en uno de los grandes referentes del catálogo de SVW.

 

Este no ha sido un camino nada fácil ya que, a pesar de que esta región compartida entre los estados de Aguascalientes y Zacatecas es una zona vitivinícola desde hace algunos siglos, es relativamente hasta hace muy poco tiempo que ha enfocado algunos de sus esfuerzos a lo que conocemos como enología moderna, lo que hace que el grado de experimentación de varietales y formas de vinificación todavía tenga algunos tropiezos alguna vez, como lo fue en la segunda añada que mandamos al mercado en la que hubo una inclusión de carignan que tenía un grado de acidez bastante marcado y que no fue del agrado de todos. Afortunadamente, las agradables características del terroir  y la experiencia en producción ganada con los años lo resolvieron todo y han logrado esta trascendencia de la marca con el paso de los años.

Noto que en esta ocasión el escrito ha quedado un poco más corto que de costumbre, pero bueno, está bien así, sirve que no les quito más su tiempo. ¡¡¡Salud!!!