Navegando el Piamonte

En estos días en que en nuestra oficina se percibe ese olor a entusiasmo y esperanza debido a que por fin estamos aterrizando proyectos por demás interesantes con unas bodegas Italianas que llevaban más de año y medio en el tintero y que por diversas causas no habían podido venir, recordé que uno de los escritos que quería compartir con ustedes era el del Piamonte.

Además de ser una de las veinte regiones en que se divide el mapa político italiano es, definitivamente, uno de los grandes iconos de la viticultura internacional, incluso para muchos puede llegar a ser el mayor y verdaderamente lo entiendo. 

 

Los vinos de ahí son la definición de la elegancia y la sutileza, tantas menciones en la literatura son por algo, son espléndidos, aunque no para cualquiera: lograr entenderlos requiere de un entendimiento que va mucho más allá de haber probado “algunas cosas” o de sentirse experto porque se sabe apreciar la barrica y la corpulencia de los buenos vinos.

El escrito de hoy tenía todos los elementos necesarios para la presunción del conocimiento de palabras raras pero voy a tratar de usar lo menos posible el vocabulario especializado ya que un importante porcentaje de los dos lectores que tiene este blog, ya tuvo a bien quejarse y decir que el exceso de tecnicismos lo hacen aburrido y cansado.

 

Ubicación de la región Piamonte, en la Italia noroccidental.

 

Lo que si tengo que decir por fuerza es que, entre otras, es el reino de la Nebbiolo, la gran estrella de aquellas denominaciones Barolo y Barbaresco, que además encontró un muy raro nicho en este nuestro México querido ya que su uso en los diferentes productos de cada vez más vinícolas nacionales es más común aunque los vinos hechos con esa uva en nuestro país nada tienen que ver con los piamonteses y en lo único que se parecen es en el nombre de la uva. De esta región también provienen los  populares Moscato di Asti. Ni qué decir de los blancos de los que no mencionaré los nombres ni del rompecabezas  de subzonas y regiones que lo comprenden, en donde las experiencias personales de cata y gastronomía han sido muy ricas. Esto, con el fin de no aburrir al personal.

 

La parte de la música que sonaba en el coche mientras surcábamos la región ni yo se las quiero contar ni ustedes me la creerían así que mejor lo dejamos así. Me despido usando la última palabra enfadosa del día ya que les tengo que decir que si la Nebbiolo es el rey, tenemos que mencionar a la Barbera como el general de infantería ya que se encuentra altamente difundida no sólo en la región sino en todo el país e independientemente la subzona de la que venga nos puede dar vinos correctos e interesantes. Repito, para el que los entienda.

 

 

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